Contratos temporales ¿una ventaja competitiva?


Ventajas competitivas de los contratos temporales


Las ventajas competitivas son aquellas características que tienen ciertas empresas que les permite competir con éxito en su mercado. Se pueden dividir en dos, tener costes muy por debajo del sector o tener una diferenciación que te distinga y permite aumentar tu margen. Por ser genérico, las fábricas chinas tienen una clara ventaja competitiva en costes con las europeas y el típico ejemplo de diferenciación podría ser Apple con su marca. Estas ventajas son vitales para el mantenimiento de las empresas y conseguirlas es una de las principales metas de cualquier organización.

Si nos paramos en la diferenciación en costes, significa ser más eficiente y conseguir producir una unidad de producto con la menor inversión posible. Esto se puede conseguir de muchas maneras pero, de manera general, pasa por una optimización de tus procesos o reduciendo tus costes unitarios. Este es un motivo por el que las empresas deciden producir fuera de Europa. 

El problema surge cuando estos ahorros se producen aprovechando ciertas lagunas o, incluso, saltándose la ley. Un ejemplo sería los paraísos fiscales que reducen los impuestos. 

Pero en España hay un caso muy sangrante que nos afecta a todos de manera directa o indirecta, el uso del contrato temporal o los "falsos autónomos" allí donde deberían ser contratos indefinidos. 

Los contratos temporales deberían cubrir exclusivamente necesidades acotadas en el tiempo. Cubrir un exceso de demanda o estacionalidad de la producción pero nunca ser una manera de reducir costes por parte de la empresa. Y la realidad es que existe un ahorro relevante si consideramos el 'pasivo laboral', el importe que acumula cada trabajador en el caso de despido además del propio sueldo que suele ser más bajo. 

Esta diferencia hace que, a nivel de costes, las empresas que usan de manera fraudulenta los contratos temporales consiguen una ventaja competitiva con respecto a las que usan correctamente el contrato indefinido. Este hecho tiene un efecto perverso, la existencia incentivos competitivos para que se usen los temporales. 

Evidentemente, lo empleados indefinidos tienen mejor rendimiento para la empresa, mejor formados, más implicados, etc... Pero en sectores intensivos en mano de obra y con margen bajo, no compensa este beneficio y claro ejemplo son la construcción y hotelería. 

La última reforma laboral intentaba reducir este problema pero no ha resultado, más aún, ha ampliado este problema debido a las condiciones que se han fijado para el despido procedente objetivo. Bajo mi punto de vista, esta reforma no ataca el problema de fondo que es el uso fraudulento de este tipo de contratos cuya responsabilidad debe caer en el empresario y no en el trabajador. 

No parece coherente que aquellas empresas que crean empleo indefinido tengan con competir, en desigualdad de condiciones, con otras que retuercen la ley para reducir sus costes. Cumplir la ley nunca debe ser una desventaja competitiva mantenida en el tiempo. 



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