Lecciones aprendidas de Grecia

Lecciones aprendidas sobre la crisis de Grecia

Vuelve a ser noticia Grecia debido a otro tramo del “rescate” financiero y las condiciones que se aplican. Y más allá que hablar si es justo o no, es interesante intentar sacar lecciones sobre todo el histórico de Grecia. Eliminando cuestiones políticas, aunque es difícil descartarlas porque son el principal motivo por el que estamos en la situación actual, no hay que dudar que muchas cosas se han hecho mal. Tanto por la UE como por parte de Grecia, nadie está libre y, hay que recordar, que los que pagan por estas decisiones no son los culpables si no la población con mayor riesgo de exclusión social.

Recordemos que Grecia entró en el Euro con cierta “ingeniería financiera” para cumplir con los requisitos, quizás, pesó más los criterios geopolíticos que el cumplimiento estricto de las variables macroeconómicos.

Una economía con poco valor añadido, tuvo acceso a  financiación y una moneda pensada para una economía de alto valor añadido y muy fuerte con respecto al dólar. El Euro funciona correctamente para economías fuertemente industrializadas (Alemania, Francia, ciertas zonas de Italia y España, Bélgica y Holanda).

Rápidamente se produce una expansión económico tanto a nivel de PIB como de Gasto Público. Quizás podemos decir que “la burbuja producida por el Euro” no fue bien digerida por Grecia igual que no lo fue por España. Se empezaron a crear burbujas económicas (para leer más sobre ellas aquí y aquí) pero sin una reconversión del modelo productivo, siendo el motor principal de la economía el consumo interno.

Llega la crisis de financiación, y similar a España, ese Gasto Público se convierte rápidamente en déficit. La congelación del consumo empeora más el déficit a través de destrucción de empleo y lo demás ya es conocido. 
Grecia entró en una política monetaria que no le correspondía por desarrollo económico.

Dicho todo esto, que podemos sacar de lecciones aprendidas: 
a) Las políticas monetarias no funcionan igual para cualquier economía. Lo que es bueno para Francia no tiene que serlo para Grecia o Portugal. 
b) Es necesario una redistribución de fondos o fiscal para compensar a las zonas de consumo (Grecia) frente a las zonas productoras de bienes y servicios (Alemania).  Este tema, de actualidad en España con las famosas balanzas fiscales, fue suplido con los fondos de cohesión pero no fueron suficientes o estaban mal enfocados. 
c) No poder devaluar una moneda hace que tengas que devaluar los costes de producción, o bien mediante valor añadido e innovación, costes de materias primas o costes laborales. Ejemplo España, se ha devaluado los costes laborales para mejorar la competitividad. 
d) Visto los resultados, parece evidente que aumentar impuestos en economías basadas en el consumo interno, no permite ajustar su deuda pública. Tiene un efecto que aumenta la recesión. 
e) El coste de tener una moneda que no puedes devaluar ante periodos recesivos, son muy alto en la población. 
Con todo esto, tenemos a Grecia entre la espada y la pared. Sigo pensando que, a veces, es mejor reconocer que te has equivocado y dar marcha atrás. Una salida ordenada, y apoyado por Europa, del Euro permitiría una reorganización del país más rápida y efectiva. Y les daría tiempo para convertir, si así quieren, su economía en un nuevo modelo que sea compatible, y sin tantos sacrificios, con las políticas monetarias de Europa. 
Pero si nos fijamos en España, pasa algo parecido con Andalucía y Castilla-León. Zonas donde el sector primario es el principal motor, teniendo que competir con países del Mediterráneo con grandes diferencias en los costes laborales. 
Una moneda fuerte debe aplicarse en una economía fuerte y, en el caso que existan fuertes diferencias, es necesario la solidaridad interregional para suplir los periodos de recesión. 

Si no es así, la construcción de la zona económica común falla. Y para ejemplo, Grecia.  



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