No hay justificación al terrorismo y menos política.



La sociedad Española está tan politizada que no percibimos la necesidad de abandonar los planteamientos políticos y la búsqueda de réditos en ciertos momentos. Es evidente que un Estado debe tener un fin, un objetivo común y unas líneas rojas que no deben ser traspasadas. Pueden ser discutidas, e incluso deben serlo en un entorno democrático, pero el acuerdo común debería imperar. 

El modelo del Estado del bienestar, por ejemplo, deberían ser acuerdos globales más allá de la política. Pero hay algo más, dos puntos muy críticos: el posicionamiento global de la Nación en el tablero internacional y la defensa de su modelo democrático. Claro que existen matices políticos pero, para ser un país confiable, debe mantener un rumbo claro y previsible. 

España ha sufrido, y quizás siga sufriendo en ciertas percepciones, durante demasiadas décadas el terrorismo como una parte de nuestro día a día. ETA empezó a desaparecer, mucho antes de la tregua, cuando se le acabaron las excusas. 

"No hay más culpable que aquel que coge un arma y mata." 

Cualquier otra justificación, en el fondo, exculpa implícitamente la violencia, al responsabilizar a un tercero, gobierno, sociedad o fuerzas del orden público más que al propio individuo que ejecuta el acto.

Y desde mi punto de vista, parcial seguro, las posiciones planteadas por ciertos líderes políticos en la última semana presentan una exculpación implícita del terrorismo islámico. Se puede discutir si España debe vender armas a Arabia Saudí, o incluso si debe producir armas o tener ejército, pero culpabilizar al Estado del terrorismo por vender armas a Arabia Saudí es tan peligroso como pueril porque encuentra una justificación a lo injustificable. 

Intentaré rebatir este planteamiento. 

El tablero internacional, donde Arabia Saudí es un actor estratégico, es muy complejo y especialmente en esa parte del globo. Los "occidentales" pretendemos siempre entender los problemas políticos en clave de nuestros modelos de Estado. Sin embargo, en los países democráticos se cumplen ciertas reglas básicas que no deben ser extrapolados a otros modelos de sociedad. Cualquier similitud suele ser pura coincidencia y nos lleva a errores de bulto. Como ejemplo, la invasión y derrocamiento del régimen Iraquí solo consiguió desmembrar un territorio y destruir un Estado no democrático pero que mantenía una relativa paz dentro de sus fronteras y convertirlo en una guerra civil casi perpetua. Como ejemplo, las muertes en Bagdad hasta hace un par de años por atentados terroristas después de la invasión: 



O incluso para entender el conflicto Sirio, es difícil entre tantos actores definir quién es el "bueno" o el "malo". Aquí podéis ver un buen vídeo sobre los motivos: http://www.pedrobarqueroblog.es/2015/10/siria-una-explicacion-en-video-de-10.html

Es decir, los modelos de Estado, la relación entre ellos, su pasado, las injerencias de países externos y las luchas de poder internas nos llevan a entornos complejos de difícil análisis. Añade a esto que el terrorismo ya no es local, es un problema global que no tiene que ver con casi ninguna acción previa de los países, más bien, con las capacidades de ejecutar actos  terroristas. 




Es evidente que existen alianzas claras en dos ejes que impactan en el terrorismo yihadista, el vector EEUU-EU-Turquía-Arabía Saudí y la posición de Rusia-Siria-Irán. No es fácil resumir estas alianzas pero simplificando, las políticas expansivas en la zona de EEUU han encontrado el contrapunto de Rusia con un nuevo modelo de relación con Irán menos imperialista y más colaborador. Igual podemos pensar cuál nos gusta más de las dos pero tanto en unos como en los otros existen motivos más que suficientes para ser criticado tanto en el ámbito político, social, terrorismo o DDHH. Nadie se salva de una lupa objetiva. Y claro, todos los actores están en Siria donde parece que se "juega" parte del éxito de estas alianzas. 




Estas dos alianzas existen y son tan reales como en la época de la guerra fría, sin embargo, nos parecen más lejanas porque se ha desplazado sus consecuencias de Europa a otras zonas más lejanas geográficamente, como Siria, Irak, Yemen o Filipinas. España ha tomado partido por sus aliados naturales, Europa y EEUU, y por relaciones diplomáticas históricas y comerciales con Arabia Saudí. Romper este esquema no es facil y España no tiene actualmente un peso específico suficiente para mantener una posición de tibieza. Un ejemplo de Yemen donde cualquier simplicidad es un error para explicar los motivos de la guerra civil.



Otro punto discutido es sobre las armas del ISIS. Es evidente que existe una relación "especial" entre ISIS y Arabia Saudí pero todos los análisis serios sobre el tema no discuten que la mayoría de las armas provienen del contingente entregado a Irak por EEUU y que fueron capturadas por el ISIS en su conquista de territorios iraquí. ¿Qué existe armamento que llega al ISIS desde AS? Es probable. Pero que cada uno arma a los suyos, también es igual que probable. El circuito Rusia-Irán-Hamas también es factible. Nadie juega limpio. 

Y por último punto que me gustaría aclarar, la relación entre el yihadismo, la religión musulmana y la lucha con occidente. Que exista más de mil millones de musulmanes en el mundo nos debería llevar a una reflexión sensata sobre este asunto. Pero si no fuera suficiente, casi un 90% de atentados se produzcan en territorio musulmán o que los que están derrotando al ISIS sean ejércitos formados por musulmanes debería, por si solo, ser una explicación suficiente. 

El yihadismo pretende imponer una nueva Edad Media en cualquier territorio donde tenga capacidad de influencia usando una interpretación casi "al pie de la letra" del Corán. Esta interpretación no es común pero decir que no tiene nada que ver con la religión también es erróneo. Tiene que ver con una manera de entender la religión radical, de la misma manera que el IRA o ETA entendía el nacionalismo. Por ello, la religión o los nacionalismos, cuando se lleva a extremos, crean radicalización por exclusión. Es decir, "nosotros" y "los otros" que, en el caldo de cultivo adecuado y con la suficiente manipulación, genera violencia y en el extremo terrorismo. Por ello, es necesario controlar los focos de radicalismos. 

El terrorismo siempre intenta buscar una explicación "romántica" a sus actos pero, no debemos olvidar, que no existe ninguna justificación posible para el asesinato indiscriminado sea donde sea. 

Por todo esto creo firmemente que ciertos planteamiento de estos últimos días son demasiado infantiles para tomarlos en serio y se posicionan en una posición peligrosa en la "exculpación implícita del terrorismo" y su uso para conseguir réditos electorales. Algo que deberíamos  aprender de nuestra historia reciente, es que no hay ni romanticismo ni motivo creíble en el terrorismo. Solo la imposición por la fuerza de la radicalidad. 

No, no es culpa ni del presidente de gobierno ni del Jefe de Estado. El atentado solo y exclusivamente es responsabilidad de los terroristas.



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