Referéndum, democracia y libertad


Referéndum, democracia y libertad

Una idea repetida hasta la saciedad llega a incluirse en el ideario común como verdad absoluta. No importa lo descabellada de la idea, si nos la repiten incesantemente adornada de un sentimiento legítimo, llegamos a incluirla como una de las verdades que no necesita un desarrollo racional. Tiene mucha culpa de esto la falta de información, reflexión y que reducimos los razonamientos a 135 caracteres o 20 segundos. Y escuchamos a "líderes de opinión" que asumimos como garantes de la verdad absoluta y repetimos el discurso una y otra vez. Y, por supuesto, solo leo, escucho y veo aquellos medios que son afines a mi, sin buscar unas opiniones opuestas y razonadas que puedan ponernos en duda nuestra "verdad". No solo eso, estas ideas se estructuran en bloque y cada bloque identifica a un grupo de personas que tienen opiniones muy similares y cualquier opinión contraria rápidamente se califican de intolerantes (comunistas o fascistas). 

El problema nos lo encontramos cuando las opiniones de los expertos las desechamos porque las entendemos como sesgadas o demasiado complejas. Ejemplos claros son las vacunas o la homeopatía. ¿Qué existan multitud de artículos en web médicas o de divulgación de reconocido prestigio? Manejadas por las multinacionales. ¿Ese tuit o blog sobre teorías conspiratorias? ¿O ese periodista que no es médico? De ese me fío. El desprecio hacia el experto es uno de las características de las sociedades poco formadas o con un alto nivel de sesgo ideológico. 

Existen multitud de ejemplos sobre estas ideas. Uno de lo más absurdos los encontramos con las vacunas y el autismo, por el riesgo que corren tanto los niños no vacunados como la población en general. Pero hay muchos más y un ejemplo que estamos viviendo en la actualidad es el uso de la palabra "referéndum" unido a "derecho a decidir" y "democracia" No hace falta ser experto en legislación internacional para saber que el "derecho a decidir" no existe en la legislación internacional y en muy pocas nacionales, lo que implica que no es un derecho. Será un ahnelo quizás pero nunca un derecho. Tanto uno como otro se ha convertido en una "postverdad" que no permite una discusión racional sin entrar en descalificativos. 

Revisando unas cuantas ideas básicas, las democracias se basan en leyes y en su capacidad para modificarlas siguiendo unos proceso conocido y estable. Estas leyes emanan del pueblo y de un proceso, otra vez, conocido y estable de elección de sus representantes. Y por último, una parte absolutamente fundamental es el sistema judicial que interpreta estas leyes si existen dudas sobre ello. Se puede decir que la democracia cumple el principio de seguridad jurídica y existen estructuras que  aseguran que se cumplen estas leyes. Además de lo anterior, tienen que tener herramientas para la defensa de los derechos de las minorías, importante, aquellas que por distintas razones no tienen capacidad para modificar las leyes. Es decir, las democracias se articulan a través de leyes que deben proteger los derechos básicos de la ciudadanía independiente de su tamaño.  

Es evidente que no existen democracias perfectas aunque hay un consenso general que, sin ser el sistema perfecto, es el mejor modelo y el que más beneficios genera para las sociedades donde se aplica. Revisar las diferencias entre estados democráticos con otros que no lo son quitan todas las dudas que puedan surgir. 

En este contexto, la democracia tiene una características reconocidas, leyes, que son interpretables exclusivamente por los órganos judiciales. O lo que es lo mismo, la democracia no es "lo que yo quiero si no lo que está aprobado e interpretado por esas instituciones". 

Y aquí entramos en terreno delicado. El referéndum de Cataluña no puede realizarse actualmente pero no por las normas en sí, si no por los motivos contrarios que se esgrimen para realizarlo, porque el modelo democrático lo impide para asegurar los derechos fundamentales de los ciudadanos. Y aquí se pueden desarrollar varios puntos:

a) El modelo actual Español emana de todos los ciudadanos sin distinción. Esto implica que no se puede romper el modelo sin la participación y acuerdo de todos los ciudadanos. Que parte de los ciudadanos tomen una decisión sobre el resto rompe una de las reglas básicas democráticas. 

b) Las leyes deben ser aprobadas por los órganos competentes diseñados para tal fin y, en el caso de interpretación, son los tribunales quien debe realizarlo. Esto es fundamental porque asegura esa "protección a las minorías" y la creación de un ordenamiento jurídico esperable.

c) Los procedimientos para cambiar leyes fundamentales deben acordarse de manera previa y tener un respaldo muy alto. 

Los nacionalistas, bajo un falso concepto de libertad y democracia, ponen en discusión el modelo democrático sin aplicarlo a si mismo. Primero, no respetan la decisión de las minorías, aquellos municipios que pudieran votar en contra. Segundo, crean un concepto de "territorio", Cataluña, donde excluyen a parte de los ciudadanos, los que no viven allí, en una decisión donde democráticamente tenemos derecho a decidir todos. Tercero, generan leyes para los que no tienen competencias, lo cual, vulnera gravemente los derechos de lo ciudadanos y su seguridad jurídica. Cuarto, genera una discriminación clara entre los ciudadanos en función de donde viven. Y por último y quinto, ocupan el espacio de interpretación de la ley que solo debe ser ejercido por el poder judicial. Resumiendo, se hacen dueños de unas capacidades que chocan de frente con las libertades fundamentales definidas en la constitucion y los estados de derecho y que, por esa misma razón, deben ser protegidas como garante fundamental de nuestra libertad. 

¿Todo esto quiere decir que no pueden realizarse referéndum? No, pero solo cuando, de manera democrática, se decida que tanto la pregunta como el procedimiento este acordado por los sistemas que garantizan su legalidad. 

El gran error de hablar de democracia y libertad sin que se cumplan unos principios básicos universales que la aseguren acaba vaciando la palabra libertad de su contenido, llegando a una error tan de base que sorprende que está tan interiorizado en la población. La libertad, como tal, implica la asunción de las normas básicas de convivencia en sociedad, sin ellas, la libertad de unos impide la de otros.

Por todos esto, más allá de ideas sentimentales, la realización del referéndum tal y como está previsto atenta contra las libertades fundamentales de todos los Españoles y especialmente de los habitantes de Cataluña y no al revés. Permitirlo, y no prohibirlo, es lo que atenta contra la libertad. La defensa de las libertades civiles reconocidas por la ley debe ser un pilar central de las sociedades. 

Podemos discutir si sería bueno para la población una independencia "por las bravas" pero es difícilmente discutible que en un estado democrático el saltarse la Constitución sea concebido como una expresión de libertad. 

PD: Acabo de leer como Guardiola defiende el derecho del referéndum unilateral en una manifestación. El uso del "líder de opinión" frente al experto. 



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