Y de lo mío ¿qué?



 Y de lo mío, ¿qué?

Porque lo mío no es Venezuela ni Arabia Saudí. Tampoco son los "zascas" a los que nos acostumbran los políticos en el parlamento o senado. Ni autobuses ni primarias. Ni tampoco gestos de cariño público tipo abrazos y besos. Tampoco es "no hacer nada" mientras todo empeora.

Lo mío son las pensiones, la educación pública, la sanidad, el futuro de la economía Española, a qué nos vamos a dedicar en las próximas décadas, el paro estructural y otras minucias sin importancia. Lo mío también es qué queremos ser dentro del nuevo orden mundial y cómo nos vamos a preparar para un entorno cambiante y brusco. El futuro de la Unión Europea, dónde estamos y por cuál modelo apostamos de integración. Lo mío es cómo vamos a recuperar esa clase media que se pierde año tras año. Lo mío es cómo adaptarnos y aprovechar la nueva realidad de la globalización.  Y por último, lo mío es qué discurso común vamos a crear para que tengamos y nos creamos un futuro prometedor.

Lo mío, y quizás debería ser lo de todos, es cómo vamos a evolucionar nuestro modelo de Estado para reducir la inseguridad jurídica y la corrupción. Cómo vamos a crear una separación de poderes que defienda los derechos de todos. Cómo vamos a evolucionar nuestro país y sus instituciones para mantener el Estado del bienestar asegurándolo a largo plazo. 

En concreto, lo mío es el FUTURO.

Qué hemos aprendido del pasado para mejorar lo bueno y no repetir lo malo. Lo mío es asegurar un plan que nos de a todos un futuro ilusionante. Lo mío es no caer en derrotismos y luchar por nuestro futuro común. Lo mío es poder asegurar a mis hijas que, aquí, tienen todas las posibilidades para desarrollarse como personas en un entorno de igualdad de oportunidades, derechos y obligaciones.

Porque estoy cansado de discursos vacíos cortoplacistas. De gestos y del ayer. De soluciones basadas en la ideología, los intereses particulares y los sentimientos. De no tener un plan que aguante el más mínimo espíritu crítico. De no hacer nada para que todo se solucione. Y de los políticos que solo piensan en mantener, cuando no conseguir, el poder a toda costa.


Lo mío y lo que debería ser de todos es el futuro y no el presente. Las siete preguntas clave que deberíamos poder contestar es:

¿Cómo seremos como sociedad en el 2050?
¿Cómo seremos como economía?
¿Qué sectores, y su peso,  conformarán el empleo y PIB?
¿Cuál será nuestro estado del bienestar?
¿Cómo se financiará?
¿Qué papel geoestratégico ocuparemos?

Y por último ¿Cómo lo vamos a hacer para alcanzarlo?

Necesitamos un objetivo y un plan. Tan simple como esto. O tan difícil, porque nadie parece tener la capacidad de darlo.

4 comentarios:

  1. ¡Chapo! Pedazo de post,desde luego tienes mucha razón :) Sin palabras me as dejado pues tu lo as dicho ya todo jajaja

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    1. Muchas gracias por el comentario y por leerme :-) se agradece

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  2. ENHORABUENA Pedro por el post!!!!!!. Comparto gran parte de lo que escribes y es una gran llamada a la acción, vamos, a mover el culo ;-).
    Sólo hay algo que yo veo diferente, lo mio si es el presente. Lo que hago hoy me lleva al futuro. Hoy quiero dar el primer paso, desde YA, AHORA, en el PRESENTE.

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    1. Gracias Olga!!!

      Totalmente de acuerdo contigo, como es lo habitual después de tantos años, siempre lo estamos. Siempre tengo la frase en mente de "cuando no tienes rumbo, todos los vientos son favorables".

      El presente es importante pero siempre que tengas un destino hacia el que encaminarte. Yo pediría un rumbo que nos una a todos hacia una meta común!!!

      Muchas gracias por estar siempre ahí.

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