No olvidemos la economía ahora



Según la teoría económica, los periodos de decrecimiento se producen debido a desajustes en las fases expansivas. O dicho de otra manera, en la época de crecimiento económico existe cierta facilidad para crear beneficios pero sin ser excesivamente eficiente. Por ello, cuando llega la recesión, la demanda baja por encima de la oferta y solo se mantienen vivas las empresas eficientes o aquellas que son capaces de adaptarse al nuevo entorno. 

Es decir, para entender el motivo por lo que una recesión es más o menos fuerte, es importante comprender cómo fue la época expansiva y que desequilibrios se produjeron. 

Cuando existen crecimientos económicos rápidos y largos, es habitual que los agentes económicos no necesiten ser muy eficientes para llegar a conseguir beneficios y crear empleo. Igual que los Estados son capaces de mantener altos niveles de gasto público debido al empuje de estos beneficios y su correspondiente empleo. Estos ingresos "fáciles" nos hace olvidar que las recesiones existen y son casi inevitables, que los crecimientos constantes no existen y que son en estos momentos cuando hay que empezar a pensar en ese futuro incierto.

Y justo en esos momentos, se evitan las medidas que evitan ese crecimiento, a veces descontrolado, y se abandona las discusiones estratégicas de los entornos no económicos. La economía pasa de la primera plana de periódicos y noticias a las páginas sepia dejando de ser un tema de actualidad para ser una disciplina "técnica" y mal explicada. La "política de salón" ocupa ese espacio sustituyendo el largo plazo por discusiones bizantinas sobre hechos, a veces, irrelevantes. No significa, ni mucho menos, que la política no sea importante pero cuando cualquier tema deja de permitir erosionar al partido del gobierno se abandona y más cuando las medidas a tomar son impopulares. No me puedo imaginar a los partidos de la oposición, en un momento de crecimiento alto y con bajo nivel de paro, pidiendo una subida de impuestos para "enfriar" la economía. 

Sin embargo, es el momento de tomar esas medidas que permitan afianzar ese crecimiento, robustecer el Estado del Bienestar y reducir el riesgo de destrucción del empleo. Es justo es ese momento cuando se fija el futuro de las economías y no tanto en las recesiones donde las herramientas disponibles son mucho menores. 

Por ello, actualmente en España se debe seguir discutiendo y analizando el futuro de nuestra economía. Tener un "plan" a futuro que permita no sólo crear empleo, además, asegurar a largo plazo esa capacidad. Actualmente estamos abandonando ese debate y olvidando que la mayoría de nuestros problemas estructurales se mantienen. Que seguimos manteniendo unas tasas de desempleo muy altas, los sectores donde nos apoyamos en el crecimiento son estacionales y de baja productividad, el Estado, incluso con presión fiscal tan alta como la actual, sigue teniendo problemas y que seguimos con una economía en estado convaleciente. Y no sólo por los datos actuales y su evolución, mucho más preocupante es como nos estamos preparando para las turbulencias que llegaran. 

¿Cómo vamos a competir con los paises emergentes? ¿Cuáles queremos que sean nuestras ventajas competitivas a futuro? ¿Cómo queremos crear empleo de alta productividad que genere altos niveles de vida? En definitiva, a qué nos vamos a dedicar dentro de 20 o 30 años. 






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