Valor de una empresa. ¿Cómo se calcula?

Una aproximación sencilla a la valoración de una empresa


El cálculo del valor de una empresa es un tema recurrente que ha llenado páginas y páginas de libros. Es fundamental para cantidad de áreas económicas, desde la inversión, la simple comparativas entre empresas hasta para las fusiones/compras corporativas.

Existen varios métodos de cálculo que se pueden simplificar en dos modelos de cálculos, valor fijo y valor esperado que deben dar importes distintos y con diferentes objetivos.

Por un lado, tendríamos el valor actual de una empresa. Ese precio puede ser calculado a través de los estados financieros.  Este valor aplicaría a empresas en situación previa al cierre donde el valor es el precio de sus activos (edificios, maquinaria, etc…)

Por otro lado estaría el valor futuro de la empresa. Aquí se incluye principalmente la capacidad de la empresa de generar  flujos de caja, es decir, la capacidad de generar entradas monetarias en los próximos años.  En el caso de compra entre empresas, habría que añadir a este valor los ahorros generados por la fusión que se suele nombrar como sinergias y que, el vendedor,espera compartirlas con el comprador. 

Todos estos cálculos, en las empresas cotizadas en bolsa, habría que añadir la valoración bursátil o el precio de la acción. Este valor, denominado capitalización bursátil, indicaría que precio, en cada momento, está dispuesto a pagar un comprador por hacerse con la empresa.

Pongamos un ejemplo sencillo para aclarar todo este lío. 

Imaginemos la empresa “Cisne” que se dedica a producir y comercializar embutido. Tiene una fábrica en Soria donde realiza la producción que tiene un valor de mercado 1.000.000 de euros. Los ingresos netos anuales (descontando gastos) de 200.000 euros y están garantizados con acuerdos con los clientes por 20 años.  

Si intentamos calcular el valor de la empresa podríamos decir que:


a) El valor de la empresa es de 1.000.000 de euros que vale sus activos (fábrica y maquinaria). Este valor no parece lógico porque la empresa está viva y tiene ventas.

b) Otra manera de calcularlo es que si genera 200.000 euros al año, ¿cuánto pagaría por tener unos ingresos anuales de ese importe durante 20 años? Podrías llegar a pagar, por ejemplo,  3.000.000 millones de euros. 

c) Otra manera de calcularlo sería si la empresa “cuervo”, también productor de embutido, quisiera comprar esa empresa.  El valor sería la opción B (3.000.000 millones) más la parte de los ahorros que le pudiera generar unión de las dos empresas. Por ejemplo 500.000 €. Estos ahorros, denominados “sinergias”, sería los imputables por tener una única estructura de control, ahorros por compras al aumentar el volumen, menores costes por inversión que no sean necesarias realizar, etc..  Medido así, el valor podría ser 3.500.000 millones de euros

d) Y podría existir otro valor que sería si sumáramos el potencial crecimiento que se estime del valor de los “flujos de caja”. Imaginemos que creemos que podemos vender un 20% más aprovechando que la empresa “cuervo” tiene una muy buena red comercial.   Podríamos decir que la empresa podría valer 4.000.000  de euros

Es decir, el valor de una empresa depende del motivo de la valoración. Y en general, depende más de la estimación de futuro que se realiza y menos de la situación presente. 

Aunque parezca una aproximación fácil, la valoración no es mucho más compleja. 

Resumiendo, el valor de una empresa se debe calcular como:


La suma de sus activos 
+
Ingresos futuros que tenga 
+
Ahorros que tenga el comprador
+
Incremento de eficiencia por la propia venta





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