Los Madrileños se ahogan y alguno no lo sabe

Vista de Madrid en noviembre del 2015
Vista de Madrid en noviembre del 2015
Madrid se ahoga cubierta con una capa de polución producido por los coches, calefacciones y el fenómeno meteorológico  denominado inversión térmica. Además, hay que sumarle un año especialmente cálido, seco y poco ventoso. 

Pero no solo Madrid, los municipios cercanos también ven como la "boina" les cubre. Las personas mayores, enfermos respiratorios, enfermos crónicos con asma o alergias y los niños son los que más riesgos tienen ante esta situación. Porque si, es exclusivamente un problema de salud.

Y el ayuntamiento de Madrid, aplicando escrupulosamente una ley aprobada antes de la llegada de Carmena, decreta primero una bajada de velocidad en las entradas a la ciudad y en la M30 y, desde hoy, la prohibición de circular a la mitad de los vehículos dentro de la ciudad. 

Y como no podía se otra manera, ante la sinrazón que nos envuelve, si te sientes de derechas, mal, muy mal. Si te sientes de izquierdas, bien, muy necesario. Hasta en la salud pública tenemos que politizar nuestras opiniones.

Aunque no queramos, hay una decisión que tomar en ciudades como Madrid. ¿Priorizamos los coches o las personas? Así de simple, entendiendo que va a ser un fenómeno cada vez más frecuente. Pero Madrid siempre ha priorizado los coches y lo resultados lo vemos ahora. El problema actual no es de hoy, ni de hace unas semanas. La foto de esta entrada es mía realizada en noviembre del 2015. Este problema se produce por la falta de previsión histórica ante este fenómeno, algo que si han hecho otras ciudades europeas como París o Londres.

Reducir drásticamente el tráfico rodado, aumentar las zonas peatonales, priorizar el transporte público sobre el privado, aumentar y securizar los carriles bici y cambiar todos las calefacciones comunitarias, son iniciativas que hace años debían estar implementadas. 

"Bien" por el ayuntamiento por tener el valor de aplicar la ley en un periodo como Navidad. Pero "mal", muy mal,  por no aplicar unas medidas preventivas valientes que impidan llegar a esta situación. Quizás podemos hablar de improvisación, quizás sea así, pero todo se produce por una mala estrategia global anti-contaminación y pro salud pública. Las medidas aplicadas hoy en Madrid deberían ser las habituales y no una excepción. Ojalá, igual que se habla del déficit público en las campañas electorales consigamos que los valores de contaminación sean una propuesta básica para reducirlos de manera drástica en los próximos años asumiendo todos los posibles inconvenientes.

Seguiré pensando que la salud está por encima de el tráfico rodado. Alternativas hay, yo me muevo exclusivamente por Madrid en transporte público y, aunque puedas pensar que pierdes tiempo, lo ganas en calidad de vida.

Si quieres conocer los efectos de la contaminación sobre tu cuerpo, te dejo una interesante infografía: 



Menos ideología mal entendida y más sentido común.

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