Cuatro principios básicos de la gestión del cambio

Ha repetido varias veces en este blog que si algo está ocurriendo y va a ocurrir de manera cierta es el cambio constante y brusco en las empresas, en la economía en general y en la sociedad. Y en esta realidad, debemos estar preparados para adaptarnos, intentar ser motores de este cambio o, como mínimo, acompañarlo de una manera natural y que no nos produzca problemas personales en este camino. 

Si miramos a nuestro alrededor, es fácil poner ejemplos de este proceso. Económicamente, las empresas de mayor éxito hoy no son las mismas que hace dos décadas, incluso alguna ni eran relevantes en el panorama mundial. Si hablamos de los sistemas de trabajo o los modelo de negocio en las empresas, se entiende quizás más claramente. Más ejemplos los vemos en la política donde los cambios son más que palpables. Pero incluso en la sociedad, lo modelos de relación entre personas, la comunicación y las herramientas del día a día, abren una brecha generacional por la falta de entendimiento de las nuevas costumbres. 

Cambiar no es un proceso fácil, incluso puede llegar a ser traumático en las organizaciones y personas pero, estando convencido de que estos procesos serán cada vez más rápidos, no queda otra que, igual que aprendemos habilidades matemáticas, nos hagamos con las actitudes y aptitudes necesarias para saber gestionar estos procesos sin que se conviertan en un drama personal. Y no sólo los adultos, lo niños deberían tener estas habilidades como parte de su aprendizaje si queremos que puedan desarrollar una vida plena en un entorno cambiante. 

De todos estás habilidades me quedaría con cuatro, más basadas en mi experiencia que en los conocimientos adquiridos por los muchos libros que se han escrito sobre este tema. 

1) Experiencia en salir de tu zona de confort. Sin duda, mientras más veces te sientas "incómodo" en tu vida, más experiencia tienes en acostumbrarte a la nueva realidad y tendrás esas herramientas personales que permiten adaptarse. 

2) Anticipar estos cambios. No hay nada mejor que saber que llegará para poder entenderlo, adaptarse y prepararse con tiempo, bien sea a través del aprendizaje de nuevos conocimientos o en la preparación mental. 

3) Capacidad de adaptación a distintos entornos y modelos. Tener la mente abierta ante las nuevas ideas y herramientas, no asumir el "siempre ha sido así" como una de las claves del éxito, más, siempre hay que dudar de cómo se hacen las cosas. Tampoco debemos asumir que lo "nuevo es mejor" porque nos llevaría a despreciar la experiencia acumulada. 

4) Empatía para entender que la adaptación es un proceso personal que lleva un ritmo para cada persona. No hay tiempos ni sistemas únicos, cada persona debe aprender cómo realizar la transición. 

Es decir, una posible ecuación sería: 

Experiencia + Anticipar + Adaptación + Empatía = Cambio exitoso

Porque adaptarse al entorno cambiante es parte fundamental de nuestra vida, permitiendo disfrutar de los cambios que llegan y sin sentirnos excluidos de una nueva realidad. Esto no sólo sirve para las empresas o la economía, en nuestra vida personal también existe, por ejemplo, la brecha digital abierta entre nuestros padres, nosotros y nuestros hijos, no debe olvidarse.

En nuestra mano está disfrutarlo o, al menos, asumirlo como una parte más del día a día. 

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