Balanzas fiscales y solidaridad - Una visión crítica del discurso actual

Estos últimos años se ha puesto de moda hablar de las balanzas fiscales entre comunidades autónomas. Este concepto, que no es nuevo, se puede definir como el % de gasto e inversión del Estado que se realiza en una comunidad entre los ingresos fiscales que genera. Dicho más claro, cuanto paga cada territorio y cuando gasto recibe.

El último informe completo, realizado por el ministerio de Hacienda, se denomina "Informe sobre la dimensión territorial de la actuación de las Administraciones Públicas, Ejercicio 2013" y lo podéis leer si os interesa.  

Pero más allá de cuánto paga cada Comunidad Autónoma creo que es más interesante el motivo, es decir, por qué existen las balanzas fiscales. Realmente es un proceso donde unos pagan impuestos para ser invertidos en otras zonas que, se entiende, tienen mayores necesidades. De manera similar a la distribución entre paises, dentro de la UE tambien existe un proceso de redistribución de riqueza, los fondos de cohesión, que ayudaron mucho a la modernización de España especialmente en infraestructuras.

Pero ¿por qué se realiza esta redistribución de ingresos fiscales?

Existen tres variables que justifican este movimiento de dinero:

Por un lado, en España, las empresas pagan sus impuestos por domicilio fiscal y no por la zona que ha generado el beneficio. Utilizando a Telefónica como ejemplo, su sede social está en Madrid pero vende sus servicios en todo el territorio nacional. Parte de su beneficio se genera en cada una de las CCAA pero el impuesto de sociedades e IVA (salvo algunas excepciones) se abona en Madrid.

El que exista un mercado único favorece a las zonas económicamente más fuertes porque les permite vender sus productos y servicios libremente en todo el territorio sin restricción, aunque a cambio deben aceptar redistribuir parte de estos los ingresos.

No todas las zonas dentro de un pais (o de la UE) tienen la misma renta per capita y, como consecuencia, la misma capacidad de invertir. Existe siempre un objetivo de tender a que se igualen.

Es decir, las balanzas fiscales son una herramienta básica de solidaridad dentro de mercados únicos siempre que existan zonas económicamente dispares. En el fondo, es trasladar recursos de zonas más ricas a zonas más pobres con el objetivo de igualar los niveles de riqueza.

Lo esperable es, si enfrentamos PIB per cápita y Balanza fiscal per cápita (Saldo), es que las comunidades autónomas más ricas deberían aportar más y estar en saldo negativo y viceversa. Si miramos el gráfico:





Podemos ver cómo Extremadura, siendo la comunidad con menor PIB per capita, es la segunda que más saldo recibe por habitante. En el caso contrario, vemos Madrid que siendo la que mayor PIB per capita tiene, su balanza fiscal es la peor. Tanto un ejemplo como el otro, tiene sentido con el criterio de redistribución de ingresos y solidaridad.

Ahora bien, existen otras regiones, como País Vasco, que no cumplen esta norma debido a las peculiaridades fiscales que se fijaron en la transición, situación que evidentemente genera una falta de coherencia con el resto de Comunidades.

El problema de las balanzas fiscales es que se usan como arma sin explicar correctamente el motivo de su existencia y el fin último que deben tener. Evidentemente solo tiene sentido en mercados unificados, dentro de un país o la UE, en otro modelo no tienen sentido.

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