Austeridad frente a gasto público. Pongamos cifras sobre España

Austeridad frente a Gasto Público



Es verdad que cuando se repite una mentira muchas veces llega a considerarse una verdad sin poder dudar de ella. Pero, cuando escucho una afirmación muchas veces pero sin datos, intento buscar números que los sustenten.  

Cuando se habla de austeridad, siempre se entiende como la reducción de los gastos por debajo de lo necesario. Aún así, no tengo muy claro a que se refiere todo el mundo cuando se habla de austeridad.

No me gusta poner ejemplos de economía domestica y compararla con los países o las empresas. Las reglas son distintas pero permitirme hoy hacerlo.

Si una familia gana 100 y sus gastos fijos son 10, si tuviera una reducción de ingresos hasta 50, podría seguir pagando sus gastos fijos. Pero si sus gastos fijos son 90, cualquier reducción de ingresos supone un riesgo alto. 

Algo similar pasa con los países. Cuando tienes unos gastos muy elevados, en periodo de recesión, cuesta mantenerlo y se ve abocado a subir impuestos, que aumenta más la recesión, para seguir cubriendo tus gastos fijos.

En España, en el 2015, el gasto público ha sido mayor que en el 2008. El gasto total para este 2015 ha sido de 468.000. Y si lo comparamos con el 2005, por ejemplo, se ha aumentado en algo más de 100.000 millones de euros. Evidente que tenemos que tener en cuenta los costes asociados a la propia crisis, subsidios, gastos financieros, etc... Es decir, probablemente el problema no es el gasto actual si no el gasto precrisis que no permite  ser reducido para variabilizarlos en periodos de escasez de recaudación.

(nota para dispositivos móviles: Si no ves bien el gráfico desde el móvil o tablet, ponlo en horizontal y podrás verlo entero)
  

Si ponemos el ejemplo de Alemania, vemos que su evolución no es similar, su gasto público se ha mantenido más o menos estable y ha conseguido aumentarlo en plena crisis sin impacto en sus finanzas nacionales, incluyendo la unión de las dos Alemanias en el 1995,



En resumen, nuestro gasto público no sé si es alto o bajo, cada uno tendrá su opinión, pero lo realmente claro es que no existe una reducción del gasto público tan drástico como se dice alegremente. Sin embargo, es evidente que ciertas partidas son escasas para las necesidades reales.  Un ejemplo simple, algo más de 4 millones de desempleados y la mitad sin ningún tipo de prestación ni opciones de encontrar trabajo debería ser prioritario.
 
Lo cual me confirma que:


No hay que gastar más si no gastar mejor

¿Qué opinas? ¿Te ha sorprendido el gasto público? ¿Sigues pensando de igual manera de la palabra austeridad? Déjame tu comentario y, quizás, salga otra entrada del blog.




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